Hablemos de educación, nadie estaba preparado para esta situación y el sistema educativo en México tiene décadas por los suelos. Las escuelas se quedaron vacías de un día para otro y todo lo que implica el cambio a la educación virtual ha sido un choque tremendo.
La educación pública fue la más afectada, escuelas sin plataformas oficiales, maestros y estudiantes sin buena conexión en casa o incluso sin Internet y otros sin tener siquiera una computadora. La educación privada también tiene pérdidas, pero con la ayuda de las plataformas y todas las herramientas tecnológicas que implementan, los impactos son menores.
Sí, la maldita desigualdad.
Con la pandemia, la brecha de la educación se abre de manera dolorosa. Son muchos los estudios que demuestran, que las oportunidades de vida para las personas están fuertemente ligadas a la calidad de su educación; quienes tienen mejor educación, son quienes alcanzan un mayor estatus socioeconómico y sociocultural.
Según datos del INEGI del 2019, en México el 76.6% de la población urbana es usuaria de Internet y en la zona rural el 47.7%. El 44.3% de los hogares del país dispone de computadora y el 92.5% cuenta con al menos un televisor.
Considerando esa información, la decisión que acaban de tomar las autoridades educativas de ofrecer clases televisadas a educación básica tiene sentido, dado que la señal televisiva es de mayor alcance. Se va a necesitar mucha voluntad de padres y madres, pero con todo y voluntad el escenario está muy complicado; padres y madres que trabajan, niños a quienes los cuidan sus abuelos, evaluaciones ficticias y otros factores que se suman a la lista para incrementar el rezago académico. Muy pocos lograrán aprovechar el ciclo escolar.
El presente nos plantea un desafío al que nos debemos de sumar de todas las trincheras para garantizar la educación de todas y de todos.
El derecho a la educación es un derecho humano fundamental.
Beatriz Castellanos. Ingeniera Química. Emprendedora. Activista. Se ha desempeñado como asesora de políticos y estratega digital en campañas políticas.