Su mirada luce cansada. Las canas le dan apariencia mayor a su edad. Su voz, entrecortada, cada vez más pausada, atestigua el paso de los años, la carga de su peso y lo difícil que se ha vuelto la empresa que ha emprendido desde hace tanto tiempo. Igualmente, sus ideas, parecen las de una persona senil que ha perdido la razón, al menos el juicio. Tanto, que su principal arma está perdiendo poder de persuasión.
Andrés Manuel López Obrador, llega a su segundo año de gobierno como cualquier otro presidente en la historia reciente del país, resintiendo los estragos físicos, morales y psicológicos del puesto. Arrastrando las decisiones que durante este tiempo ha tomado y sus terribles consecuencias. Con la duda de haber decidido algo de mayor beneficio, política o históricamente para su 4T.
Dentro de ese arrastre de cargas pesadas, la más terrible perdida que está sufriendo es su eficaz modelo de comunicación. Ahora, le cuesta más, mucho más, hacerle llegar los mensajes a la población que lo sigue. Con el correr de los meses y los señalamiento que ha recibido su administración, no solamente pierde credibilidad sino claridad en el mensaje, lo que lo vuelve vulnerable en nuestra incipiente democracia.
La derrota que sufre su sistema de comunicación encuentra su parte aguas en la división que genera. Solamente se ha preocupado por generar adeptos y mantenerlos. Sin embargo, el sistema ha llegado a su tope. Ahora, lo que se le viene encima es la perdida de esos afectos de forma gradual. Por lo que ahora, estos se convertirán en detractores y opositores a su régimen. Su popularidad ha empezado un declive que poco a poco se va pronunciando.
La promesa de terminar con la corrupción, imposible de cumplir durante estos 2 años y su ligera manera de enfrentarla, evidencia que el tema seguirá igual durante lo que resta del sexenio. Lo descubrimos en los señalamientos que reciben sus allegados, vinculados a actos muy difíciles de explicar, incluso a través de videos. Como ejemplo, tenemos el gran golpe que daban con el proceso en contra de Emilio Lozoya, y este se vio opacado con los videos de su hermano Pío.
Por otro lado, vemos como los temas de trascendencia para la nación se quedan en el olvido y la cantaleta de sus miserias se convierten en la constante. Si le diera la misma importancia a la lucha por el agua en Chihuahua, que le da a Brozo y Reforma cuando lo critican, los mexicanos veríamos una intención de realmente lograr la promesa que lo llevó al poder.
Andrés Manuel no solamente está cansado por la edad, para sus adentros, se ve como un hombre perdido, fracasado, incapaz. Es el típico personaje que acusa a los demás para evitar asumir sus responsabilidades y ahí, es donde la estrategia de comunicación encuentra su peor derrota. Porque en su lucha interna, acabará consigo mismo tratando de explicar lo que no puede explicar.
La ridícula rifa del avión presidencial, la estupidez con la que se explican los videos del hermano recibiendo dinero, la inoperante estrategia en temas como seguridad pública, economía y salud con la pandemia de Covid19, nos dicen que al presidente no le importa llevar a cabo ese cambio, ni terminar con la corrupción. Lo único preciso es su intención de comunicar lo que él desea. Y aún así, le está fallando la estrategia.
Su segundo informe solamente arroja señalamientos a sus opositores. El grito de Independencia se ve opacado porque la ridiculez de una rifa solo le garantiza una acusación por desvío de recursos. Reabre, sin necesidad, una batalla de hace 14 años con Felipe Calderón en el terreno electoral. Pero de resultados, ni hablamos. Así, es como se ha perdido el rumbo y con ello, la meta.
Buzón de Salida. Morena en Sinaloa se enfrenta a la decisión más importante desde su formación. Hace 2 años, en la elección anterior, desde México y con la bendición de AMLO se pusieron de acuerdo al repartirse las candidaturas. Para el próximo año, lo que se avecina no es una batalla interna de aspirantes. Lo que se juegan es su sentido de pertenencia, ya sea que le abran las puertas a los arribistas que se aprovechan de su posición desde el poder o elijan dentro de sus filas a candidatos que formaron ese partido y les tocaron las luchas para posicionarlo. Aquí, se decide que futuro asumirán y si están dispuestos a perder lo que han ganado.
Storyteller.
Al Chávez Rubio.
El maestro Chávez Rubio es Abogado. Se ha desempeñado en el servicio público como jurídico en dependencias Federales, Estatales y Municipales. También es Catedrático, Analista y Columnista en diversos medios de comunicación.
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