Columna LA REFLEXIÓN
La bandera política de este gobierno es y ha sido el combate a la corrupción, mal casí endemico que generó aborrecimiento de parte de la sociedad; Cesar Duarte, ex gobernador de Chihuahua y Emilio Lozoya ex director de Pemex serán la cereza del pastel.
El otrora funcionario de Pemex vivió sus momentos de lujuria, se emborracho de petróleo, lucró con la paraestatal, es acusado y fue detenido por diversos delitos, uno de ellos recibir millonario soborno de la empresa brasileña Odebrecht, el cual se sospecha fue a parar a las campañas del PRI, así mismo de comprar la empresa Agro Nitrogenados a precios inflados, planta que no ha fabricado un gramo de fertilizantes; pago por chatarra. En octubre del 2017 el poderoso amigo del presidente Peña Nieto ante los cuestionamientos de sus actos corruptos, lanzó la advertencia: “lo digo con mucha humildad: tengo recursos y tiempo para romperles la madre”. Hoy parece viene quebrado, llegó anoche de Europa y fue puesto a disposición de la Fiscalia General, parece que su tiempo se agotó. Inmediatamente, al viejo estilo, los priistas se deslindaron de su benefactor, dicen que este nunca estuvo afiliado al PRI, no pertenece a ese partido y casi abonan a su hundimiento. Quien buscaba enjuiciarlo en aquel 2017 es hoy quien pone los expedientes en la presidencia, Santiago Nieto, actual encargado de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), ¿será casualidad que el hoy presidente lo haya colocado ahí? Lozoya puede ser uno de los principales testaferros del expresidente, en esa cascada de corrupción, ¿El PRI se deslindará de Peña Nieto?
En 1997 la comisión de honor y justicia de ese partido buscó expulsar a los hermanos Salinas por el cúmulo de acusaciones en su contra, entre ellas la denuncia por homicidio contra Raúl, para su cuñado Ruiz Massieu. En aquel entonces, cuasi el mismo guión del hoy dirigente del mancillado PRI, se dijo que si había elementos se expulsaría al ex presidente, pero valoraban hacerlo después de las elecciones del 6 de julio, al final no sucedió. ¿Valorarán le pertinencia de expulsar a toda la comarca peñanietista, con el riesgo de que ese lastre le quede presente al electorado hasta las votaciones del próximo año? o caso contrario sino lo hacen se les vera como solapadores de personajes corruptos. El presidente Andrés Manuel López Obrador les dictó el jaque mate.
Son muchos los lastres del PRI, ejercicios públicos plagados de corrupción, amasiato con cárteles, desapariciones, represión contra antagonistas, fraudes, entre otros oprobios, un PRI que solo se autoelogio con aquel slogan del nuevo, del renovado, pero en realidad fue la llegada de los cachorros, descendientes de aquellos grupos anquilosados, que solo se rolaban el poder, maquinando todo para continuar.
El Presidente lo sabe, calcula sus pasos, da muestras de distracción pero hoy con la tutela de las instituciones puede desnudar a cualquiera. No es casual que Cesar Duarte haya llegado por paqueteria ipso facto después de la visita del Ejecutivo a Washington, es increible que el ex fugitivo se haya escabullido de la inteligencia de las agencias norteamericanas, más bien era una pieza que jugaría el gobierno estadounidense en un momento determinado, este ya llegó. Tanto el ex gobernador como el ex director de pemex serán los misiles que usara Morena y su gobierno para terminar de enterrar al tricolor y para ello tiene al mejor sabueso, a alguien que fue destituido en el gobierno de Peña, que no solo sabe mover los hilos del poder, sino que trae la consigna de la revancha, el Eliot Ness de AMLO, Santiago Nieto.
Cierto es que el actual gobierno trae un desgaste precipitado, pero esos desilusionados no son precisamente los nuevos votantes de la oposición, son más bien los desencantados del sistema, mismos que abonaran las filas del abstencionismo, sino encuentran opciones. Bajo el escenario de baja votación el partido gobierno lleva mano. Algunas encuestas le otorgan 13 gubernaturas a Morena y 2 al PAN. En las elecciones del 2021 podrán votar 95 millones de electores, se aproximan las eleciones más grandes por el número de cargos en juego.
Las acciones jurídicas que emprenda la fiscalía y se consoliden en sentencias para ex funcionario peñanietistas va a mandar un mensaje social sobre el ejercicio del Estado de Derecho pero también será un golpe contundente contra un partido opositor que busca enarbolar alianzas y consolidarse de nuevo como opción. Tendrá la justa política dos opciones, la derecha o la izquierda tropicalizada de Morena. El otro acuse de recibo lo darán los gobernadores, quienes advertiran riesgos si se meten a operar a favor de sus candidatos, son pocos los que salen bien librados, las observaciones del ejercicio público pueden señalarse por distintas causas y ningún mandatario querra estar en la mira ya concluido su poder, sobre todo buscarán negociar su entrega-recepción. Súmele que ya es delito grave el poner a disposición el gobierno con fines electorales.
Colofón:
Sauri Riacho, quien fuera lider del PRI dijo que los ríos de lodo no pasan por el tricolor, que no había daño colateral al destapar la cloaca de los hermanos Salinas. Se sabrá sí la peste negra le llega a los priistas en las próximas eleciones, al tiempo.