El confinamiento por Covid-19 disparó la violencia intrafamiliar y apunta a tener terribles efectos hacia los mas vulnerables: los niños y las niñas. Ni siquiera se sabe con certeza el nivel al que ha aumentado la violencia porque las instituciones encargadas de apoyar y dar seguimiento están trabajando a medias por la cuarentena y muchas en mera simulación.
Estudios recientes de UNICEF señalan que el 99% de los niños del mundo vive algún tipo de restricción por la pandemia y que el 60% vive en países en aislamiento total o parcial.
Hay niñas y niños resguardados del temible virus en sus casas, viviendo todos los días sin descanso algún tipo de maltrato, completamente vulnerables con sus victimarios en donde se supone que deberían de estar más seguros.
Padres y madres que maltratan a los más indefensos y se justifican con los problemas de pareja, los problemas económicos y el estrés que implica las circunstancias que estamos viviendo.
Existen suficientes estudios sobre los efectos negativos del maltrato contra la niñez, que va desde limitaciones en el desarrollo emocional, lesiones físicas y una larga lista, incluso la muerte.
Por generaciones la cadena de maltrato se ha ido heredando y lamentablemente hay gente que lo tiene tan naturalizado que lo promueve; promueven el chanclazo, el cintarazo y la nalgada y creen que así se debe educar. Abundan frases como “más vale una nalgada a tiempo” o “antes nos criaban con la chancla y ahora soy una persona de bien”.
No, maltratar no educa, maltratar es una salida fácil; ni los gritos, ni los insultos, ni las amenazas, ni los golpes educan. Para disciplinar no hay que hacerse temer o hacer daño, hay que hacerse respetar sin violencia. Los niños y las niñas de todas las edades son muy inteligentes y siempre habrá técnicas sutiles y efectivas para educar. Para ser buen padre y buena madre no hay un manual, pero se requiere de mucho amor, voluntad y de mucha paciencia.
El maltrato infantil, le hace mucho daño al niño, daña al adulto en el que se convertirá en el futuro y daña a toda la sociedad.
Como lo dijo Santiago Ramírez, “infancia es destino”.
Beatriz Castellanos. Ingeniera Química. Emprendedora. Activista. Se ha desempeñado como asesora de políticos y estratega digital en campañas políticas.
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