A menos de un mes del inicio de clases en el nivel básico, y a menos de dos semana de iniciadas las jornadas educativas con jóvenes de Bachillerato de COBAES, aunado a ello con los resultados de admisión en la Universidad Autónoma de Sinaloa en sus niveles de media superior y superior, el ambiente escolar sinaloense día a día se desarrolla entre la televisión, celular, tabletas, computadoras y demás medios tecnológicos que buscan aminorar la apatía escolar, se suma el estrés y tensión que se respira en el ambiente juvenil decaído que aún busca la clásica “palanca” para entrar a la UAS, se siente la impotencia de docentes y alumnos que aún no pueden entrar a plataformas académicas como: Teams, Classroom, Canvas entre otras, la lentitud del internet, el nulo conocimiento de las herramientas básicas de la computación, así como la falta de capacitación de padres de familia y alumnos en el manejo de redes sociales hacen tenso y pesado el ambiente.
Las autoridades escolares sinaloenses piensan en el alumno y padre de familia, recomendando al docente que busque aprendizajes esperados claves para mejorar el entendimiento y explicación de los contenidos, es decir se recomienda que se recorten planes y programas de estudios, se tiene la televisión abierta con programas claves pero dichos canales muestran clases muy aburridas, se tienen plataformas para acceder al conocimiento pero son sumamente pesadas, a los docentes se nos van las horas explicando cómo se tienen que anexar tareas, actividades y evidencias para dictar la calificación correspondiente.
Es un trabajo titánico el que realiza el magisterio sinaloense atendiendo a los estudiantes, y en algunos casos soportando la indirecta del padre de familia al escuchar cuando se van a compartir el sueldo, dicho sea de paso no puede faltar con su galantería la terquedad del personal directivo, que contacta a sus docentes al filo de la medianoche para convocarlos a reuniones de urgencia en algunos casos en fin de semana, y lo que es peor se pierde la noción de las reuniones y no se llegan a los acuerdos correspondientes.
Con una carga administrativa a cuestas, con el trabajo al triple o al doble, se presenta el estrés laboral de los docentes, y la impotencia de alumnos con sus padres que buscan con urgencia entregar las actividades encomendadas, lejos de ser negativos hay que verle el lado positivo a la educación en tiempos de COVID-19, todo esto debemos de plasmarlo como áreas de oportunidad para mejorar los ambientes escolares.
En tiempos de cólera del 2020 se manifiesta el coraje y estrés a la orden del día, muchos docentes mediante conferencias escolares vía zoom sentimos ese ambiente con gritos de padres de familia la situación se entiende y debemos de ser empáticos. México ante este escenario debe de entender que hay que entrarle al concierto de las naciones para diseñar planes de estudio más acordes a la realidad, debemos de apostarle a la innovación e invertirle a un internet rápido y seguro, mientras se siga viendo a la educación como un barril sin fondo y no como una inversión a futuro no vamos a llegar a ningún lado.
Pd: Se debe de pensar muy bien el regreso a clases las autoridades locales ya quieren ver a jóvenes y niños inundando las aulas, el gobierno federal anuncia un contagio masivo para octubre, hay contradicción y falta de coordinación, ¿A quién le haremos caso pues?.
Omar Arias Pérez es Historiador por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Profesor de 3/4 de tiempo en el Colegio de Bachilleres del Estado de Sinaloa, fue miembro del Consejo Nacional de Seguimiento de Políticas Públicas del Instituto Mexicano de la Juventud e integrante de las comisiones de: Políticas Públicas, Educación y Marco Jurídico de dicho Consejo.