La inmunidad es, desde hace meses, uno de los principales focos de investigación del coronavirus en todo el mundo. Comunidades médicas y científicas centran sus esfuerzos en averiguar los anticuerpos generados frente al virus así como su duración con la búsqueda de una vacuna efectiva como telón de fondo.
El panorama más esperanzador lo tienen, hasta ahora, los niños, en los que se han detectado casos de inmunidad cruzada e 'inmunidad entrenada' gracias a las vacunas que recibieron en los primeros 6 años de vida. Científicos de Reino Unido han ido ub paso más allá al demostrar la existencia de anticuerpos preexistentes en menores que no habían contraído el virus.
Una de las principales conclusiones que se extrae de este estudio, publicado en la revista Science, la presencia previa de anticuerpos al SARS-CoV-2 en humanos. En concreto, al analizar diferentes anticuerpos capaces de reconocer proteínas del virus, los investigadores detectaron una inmunidad humoral preexistente en pacientes no infectados.
El resultado más llamativo lo arrojó el grupo de los menores. El 43,7 por ciento de niños de entre 1 y 6 años presentaba anticuerpos preexistentes que reconocían la proteína S del SARS-CoV-2, capaz de permitir la entrada del virus en las células. Este porcentaje aumentaba hasta el 62 por ciento en los pacientes de entre 6 y 16 años.
En general los anticuerpos eran de clase IgG, mientras que los pacientes infectados por el Covid-19, 156 en total, predominaron los de tipo IgM e IgA. Solo dos de ellos presentaron anticuerpos IgG.
Por sorpresa para los expertos, una pequeña parte de los pacientes no infectados que se sometieron a ensayo antes o durante el inicio de la pandemia en el país, también presentaban IgG, pero no anticuerpos IgM o IgA, lo cual, sugiere la "presencia de memoria inmunológica de reacción cruzada".
Resalta también el hecho de que 5 de estos 34 individuos sanos en los que se detectaron anticuerpos IgG habían sido infectados con coronavirus humanos previamente, lo que hace pensar en la existencia de una reactividad cruzada que podría haber persistido de infecciones anteriores, en lugar de haber sido inducida por la más reciente, en este caso el Covid-19.
Con información de Redacción Médica.