Cuando Cristophoro Columbus salió del Puerto de Palos, esperaba que su travesía fuera otra. Los reyes habían confiado en él para llevar a cabo su importante viaje en el que podía comprobar que cruzaría las aguas del Atlántico de forma tan aviesa para marcar una nueva ruta hacía la India y con ello registrar una nueva cartografía del mundo conocido. Todo esto, basado en la teoría de que, según sus estudios, la circunferencia de la Tierra era más pequeña.
Las 3 carabelas, nos cuenta la historia, zarparon en agosto de 1492 y en su intrépida aventura encontraron momentos enigmáticos que estuvieron a punto de echar todo por la borda con motines creados por la desesperación de los marineros que confabulaban en contra de sus capitanes por no llegar a tierra. Sin embargo, la distancia era mucho más larga de la que esperaban en su plan de navegación, debido al error del tamaño del planeta.
Una vez que arribaron a la tierra desconocida, aún sin saber que había sido el descubridor de un nuevo continente y sus culturas, Colón se concentró en reportar a la superioridad el parte de novedades. Por lo que a su regreso a Europa, la buena nueva se esparció circulando en los diversos idiomas concentrados. Lo que despertaría la intención de conocer la nueva ruta, las nuevas culturas y la imperiosa necedad humana de conquistar.
Así, la Iglesia fue la primera en manifestar su intención de colonizar a los aborígenes de la zona, aprovechando su poco nivel de comprensión y su alto nivel de sorpresa ante los barbados soldados que llegaban del mar. Impulsando la comercialización, la religión fue la principal moneda de cambio que utilizó el viejo continente para abrirse paso y establecer su nuevas poblaciones acaparando los territorios nativos, sus recursos y la ideología de los conquistados.
Españoles, ingleses, portugueses, italianos, franceses, alemanes, todos sacaron provecho del nuevo continente haciéndose de propiedades, tomando recursos para comerciarlos en su tierra, explotando a los indios y modificándoles sus creencias. Lo que cualquier potencia hace al conquistar un territorio nuevo. Tal como los Árabes lo hicieron con los visigodos en España.
La confluencia del mestizaje y las nuevas castas lograron vincularse al estudio y luego a la esfera de gobierno. Crearon liderazgos que con arrojo lograron despertar en el pueblo el sentido de pertenencia y pelear por gobernarse a sí mismos, sin depender de déspotas reinados a kilómetros de distancia. Así, forjaron nuevas naciones con identidad propia.
Las nuevas naciones se independizaron, creció nueva población y modos distintos de convivencia, lo que a su vez, generó nuevos Estados. Aunque optamos por su forma de gobierno, América ha regionalizado sus instituciones y gobiernos. Sobre todo en América Latina, en donde la desigualdad económica, las influencias culturales y los regímenes violentos e incluso dictatoriales, fueron constantes.
Tanto tiempo ha pasado y la divergencia cultural sigue expandiéndose con las generaciones, en los territorios y la globalización. A pesar de no ser los mismos, el coraje y orgullo de nuestros antepasados nos evocan a reaccionar ante la injusticia que nuestro pueblo vivió al ser colonizado. Pero consientes de que esa oleada de crímenes, la invasión, la explotación, el genocidio, la imposición de ideas, costumbres y doctrinas, hoy nos han forjado como la nación y el pueblo que somos.
Hemos superado lo malo y hemos aprovechado lo bueno para resurgir como Nación. Aunque continuemos sumidos en los mismos problemas de desigualdad, que los gobiernos tiranos sigan prevaleciendo tenuemente, que el régimen dictatorial busque la forma de dominar la censura y la opacidad de las instituciones que hacen valer nuestras garantías constitucionales.
Celebremos otro año del descubrimiento de América reflexionando en nuestra historia. Lo que nuestros ancestros fueron, lo que la conquista nos heredó, lo que el mestizaje forjó, todo en lo que nos hemos convertido. Pero con el coraje y orgullo de ser mexicanos. Sabedores que España ha creado muchas cosas buenas en su historia, pero la mejor ha sido México.
Buzón de Salida. Las redes sociales se han convertido en herramienta fundamental para publicar ofertas políticas, demostrar apoyo a candidatos y con ello, valorar y medir los esfuerzos. Sin embargo, con ello también han surgido los engaños. Pues con una pequeña inversión, un candidato puede comprar boots demostrando que es muy popular y que sus publicaciones recibirían mucho apoyo. Pero, esas personas no existen, por lo tanto, los votos no son tangibles. Algo que no está regulado por las leyes electorales, pero que evidencia la desesperación, la idea de comprar voluntades por quienes usan estas artimañas y la necesidad de engañarse solos.
Storyteller.
Al Chávez Rubio.
El maestro Chávez Rubio es Abogado. Se ha desempeñado en el servicio público como jurídico en dependencias Federales, Estatales y Municipales. También es Catedrático, Analista y Columnista en diversos medios de comunicación.
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