Alguna vez te has preguntado ¿Qué es el desplazamiento interno forzado? Imagina que estás en tu casa, comiendo en familia, disfrutando con los amigos, viendo televisión, o supervisado el ganado; de pronto escuchas carros aproximándose, se instalan en medio del poblado donde vives e inician una balacera interminable por horas. Tú solo puedes correr, esconderte y pedir que nada malo te pase; esperas la intervención de las autoridades, pero estas nunca llegan. Cuando crees que todo pasó, decides actuar rápido y salir del rancho, pues la idea de que comience nuevamente la balacera te aterra. No piensas en el ganado, documentos, propiedades y/o objetos personales, lo único que quieres es huir.
Esta escena que intenté proyectar, la viven muchas personas, no solo en el estado o en el país; sino en el mundo, el desplazamiento también es causado por desastres naturales, violación a los derechos humanos, violencia…, y los principales afectados son los niños, niñas, adolescentes, mujeres, personas mayores y hombres, el desplazamiento interno forzado se caracteriza principalmente por su carácter de urgente, ya que las personas no dejan su lugar de residencia porque quieren, sino porque piensan que si no lo hacen pueden morir.
Lamentablemente, Sinaloa ocupa uno de los primeros lugares en desplazamiento interno forzado a causa del crimen organizado en el país, en Mazatlán incluso, hay una calle llamada “la calle de los desplazados”, nombre que sobretodo los estigmatiza, claramente se puede apreciar una exclusión por parte de la sociedad al marcar la diferencia con el nombre o apodo al lugar donde se encuentran viviendo.
e, tuve la oportunidad de platicar con una mujer desplazada que vive en Culiacán, ella se nombra como invasora, pues al no contar con dinero, casa, y/o apoyo, ha tenido que invadir una propiedad, expresa vivir con miedo de que en cualquier momento, al llegar al lugar que ella llama hogar, encuentre sus pertenencias afuera.
La persona relata que el pasado 24 de junio en un poblado cerca de Culiacán, pasó el acontecimiento que en el primer párrafo les relate. Actualmente, parece un pueblo fantasma, pues tras los hechos las personas huyeron, la mayoría a Culiacán y otras personas a poblados cercanos. Las pocas personas que quedaron huyeron a los días, pues fueron golpeadas y amenazadas de muerte.
Estas personas se encuentran ahora en resguardo con familiares y amigos, con miedo a exigir sus derechos, y denunciar; temen a las represalias. Quince días después, regresaron al poblado por algunas pertenencias, para esto, pidieron apoyo a las autoridades pues tenían miedo de volver, al llegar, encontraron sus casas saqueadas.
La mujer argumenta sentirse frustrada y enojada con las autoridades al no interferir y no brindar apoyo, tiene miedo, se siente insegura; a veces al caminar por las calles tiene la sensación de que algo malo pasará, lo único que quiere es seguridad para su familia, poder regresar a su hogar, aunque dice que esa posibilidad es casi nula.
¿Te imaginas vivir una situación así? Parece irreal, sin embargo, como ya lo mencioné, es un fenómeno cada vez más frecuente; a nivel mundial, una de cada 94 personas se desplazan forzosamente (ACNUR, 2020). Pese a que el Congreso del Estado de Sinaloa, con el objetivo de atender y proteger a las personas que la violencia las expulse de su lugar de residencia, aprobó Ley para Prevenir, Atender y Reparar Integralmente el Desplazamiento Forzado Interno, parece que solo existe en papel, al parecer falta mucho para que esa ley sea una completa realidad y no solo un cuento de hadas.
Psic. Diana Sugey Mendoza Cital. Maestrante en la Maestría Investigación Educativa. Redes sociales: Facebook, Diana Sugey; Instagram, Sugepurple_; correo,
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