La impresionante arquitectura cerebral del ser humano y todas las habilidades que alberga, entre ellas, la capacidad de reconocer objetos, memorizar datos, crear y comprender lo que sucede a nuestro alrededor, implica todo un tratado y una discusión sobre si ha evolucionado a otros niveles partiendo del homo sapiens.
Es en la infancia cuando adquirimos la mayor cantidad de habilidades, es por mucho, la época donde “florece” nuestra cognición. Pero esto no significa, como anteriormente se creía, que en la etapa adulta no puedo aprender cosas nuevas. Lo que sí sucede es que nuestros esquemas mentales, costumbres e ideología son más sólidos y a veces parecieran inamovibles.
Dentro del estudio del comportamiento humano, se ha visto que como especie hemos tenido importantes cambios que no solo obedecen a variables genéticas, también van implicados los componente culturales y al nivel de adaptación hacia distintos entornos, con el universo respectivo de variables que ya nos imaginamos y que ni siquiera podemos predecir, tal es el caso de la actual pandemia.
La generación actual de infantes ha sido llamada “generación Z” o “nativos digitales”, con una referencia muy clara: Ellos nacen en un mundo que aparentemente es mucho más sencillo y práctico que antes. Y lo es. Pero se torna en un escenario más complejo cuando hablamos de estabilidad emocional, de proyectos y sueños que han venido a cambiar de forma impresionante. Los chicos de ahora, en tanto pueden contemplar el futuro, no aspiran a seguir con la misma pauta que sus padres.
Anhelan otras cosas, crecen y pueden llegar a la saturación, ya que todo les ha sido accesible, fácil, práctico (en cierta porción reducida de la población). En lugares marginados, la tecnología irrumpe y se convierte en un aliado de la delincuencia, por el deseo de obtener dispositivos que ostentan funciones innovadoras y un status social por encima de otros. En general, la estadística de nuestro país, no muestra cifras tan favorables sobre el uso de la tecnología en lugares remotos y poco beneficiados.
Los niños que nacieron a partir de 1994 hasta el 2010, se han observado con mayor conciencia por el medio ambiente, inculcan el cuidado de otros seres vivos con acciones tangibles como la creación de lugares de rescate y gestión de adopciones de animales domésticos, Buscan alternativas ecológicas que se contraponen con lo que dicta la moda en este momento, han regresado su vista al campo y a la vida autosustentable, promoviendo la cosecha de alimentos en huertos familiares y la ingesta de productos naturales.
Son muy activos, por lo que al parecer, la búsqueda de oficios o empleos a edad temprana es una opción viable, puesto que son una generación que busca viajar por todo el mundo más que ninguna otra en el pasado. Recorrer y narrar lo que observan en otras culturas, se convierte en una de sus características más importantes. Son emprendedores, por lo que además e viajar, generan las condiciones para establecer su vivienda en otras partes del mundo.
Algo aún más específico: No anhelan ser padres, ni casarse en la mayoría de los casos. Quieren prolongar lo más posible su juventud y el matrimonio pareciera un hito que si se puede, hay que saltarlo. Podemos estar o no de acuerdo, lo que es fundamental, es entender a qué se debe ese cambio en la ideología. Podría tratarse de una toma de conciencia profunda, al habitar un mundo sobrepoblado y con las condiciones más complicadas para quien nace, o, simplemente un acto hedonista y de egoísmo propio y natural de niños que crecen en este mundo nuevo y por mucho, complicado para las familias.
Podría tratarse de una transición que ha sido esperada: Seres que buscan solucionar aspectos como el cambio climático, hacer más eficiente el uso de recursos naturales y rescatar a las especies que hemos puesto en peligro por nuestra impetuosa interacción con la naturaleza. Nuestra ignorancia que ha sido una y otra vez, la muestra más letal de egoísmo y de una supuesta supremacía que nos creemos como un absoluto. Quizá, estos chicos tengan mayor claridad en lo que podemos reparar del mundo, sin embargo, necesitan una mano, o muchísimas, para organizar y llevar al acto sus ideales más loables. Y por último: ¿Podríamos comprenderlos, en vez de descalificarlos?