“Ayudar es colaborar. No descalificamos a nadie. La fuerza se suma no se divide” @topos
Hace 100 años (1918-1920) murieron entre 20 y 50 millones de personas en el Mundo -a causa de la llamada gripa española- de un total de 1800 millones de habitantes, según la Organización de Salud; entre el 1.1-2.7% de la población. Los avances de la ciencia eran menores, la medicina era netamente privada, no había cobertura de lo que ahora es un derecho humano. Esa pandemia superó las muertes de la 1ra Guerra Mundial, después vino la segunda, fue un siglo de cataclismo y hecatombes.
De ese siglo surgieron grandes pensadores, científicos y líderes sociales, la psicología social ayudo a sobreponerse, y como dijo Boris Cyrulnik “la resiliencia es más que resistir, es también aprender a vivir”. Hoy advertimos una división profunda entre la sociedad, una altamente cuidadosa, otra totalmente disimulada, los del pensamiento equilibrado parece no son mayoría. A más de 8 meses el virus ha cobrado la vida de 549,749 personas, lamentable, pero abismalmente distante de su hermana gemela de hace 100 años, representa el .007% de la población actual del Mundo. Los bebes nacidos durante la gripe española tuvieron una propensión a la enfermedad, los estudios advierten que el estrés durante el parto pudo haber afectado el desarrollo del feto.
En México han fallecido, por desgracia, 32,796 personas que han dejado dolor en cada familia. Sin menospreciar, ni caer en la insensibilidad la cifra representa un .02% (+/-) de la población del país, no puedo catalogar el resultado como deseable, optimo o aceptable, porque un muerte es irremplazable, empero el porcentaje demuestra que a pesar de la tragedia el virus no ha cobrado mayor preponderancia, en un país de más de 127 millones de personas y con un sistema de salud que fue saqueado. Hay quienes cuentan a diario la tragedia no con el fin de advertirla, sino para reprochar políticamente; lucran con el dolor. Pero hay otras consecuencias un tanto ignoradas, los padecimientos psicológicos y la debacle económica; ambas dejan consecuencias.
En Culiacán se debate constantemente si ha sido pertinente abrir el comercio y permitir la apertura de lugares aglutinantes, como son: cine, gimnasios, restaurantes, entre otros. Algunas personas -generalmente deudos o menos resilientes- reprueban la decisión de volver a la normalidad. Cierto es que los casos han venido aumentando, se acusa irresponsabilidad de parte de una fracción de la sociedad, y señalan a un gobierno u otro de no ser asertivos, la critica es dirigida -por algunos- según la querencia política; hay cierta disonancia cognitiva. Otros viven su normalidad y aducen que la vida debe continuar, que las personas ocupan estabilizar su actividad para subsistir, la merma en sus finanzas ya hizo mella. A pesar de las estadísticas, la cuarentena en sentido práctico ya se acabo, la sociedad poco a poco toma las calles, abrió sus negocios y están otros próximos.
El gobernador hace unas semanas cuando aún no se levantaba la restricción subió en su red una foto en la isla de la Piedra junto a jóvenes, ninguno traía cubre bocas, recientemente su señora esposa promovió una carrera ciclista pro beneficencia, de igual manera se fotografiaron sin la distancia y protección que demandan socialmente; los mensajes o confunden o son claros. El bombardeo constante tarde que temprano martilla el subconsciente del individuo, lo mortifica tanto que hasta lo enferma de psicosis, se dimensiona más allá de la realidad; el covid da una oportunidad de sobrevivencia del 95%. Hay experimentos que han demostrado que las personas se dejan llevar por las tendencias, antes de exponer sus verdaderos motivos. Hay una vigilancia moral, la cual es importante, porque esta comprobado que el distanciamiento social es efectivo, empero pareciera que la demanda social de adelantar las medidas sanitarias fue anticipado, hoy la disposición a resguardarse no solo es involuntaria, sino económicamente estrangulante.
Muchas personas han experimentado ansiedad, la violencia doméstica aumento, el estrés en los infantes se experimento ante el encierro, el distanciamiento familiar interrumpió el cariño constante; el sistema inmunológico conductual ha dado distintos patrones de conducta. Ante ello debemos entender que la realidad de cada persona determina su forma de digerir las calamidades, ante ello debemos abonar a la conciencia, pero no a la estigmatización.
En lo económico hay negocios que fallecieron y con ello familias que están batallando para salir adelante, lo vimos: comerciantes protestando para trabajar, choferes sin compensaciones para equilibrar su ingreso, restaurantes sin ventas para pagar a sus empleados, personas que ejercen su oficio sin ingresos para mantenerse, sólo la burocracia y cierto sectores no palidecieron ante la merma financiera. Todos los negocios han visto dificultad para pagar rentas y mantenerse a flote, incluso hoy en la apertura sus lugares aún sufren de ventas bajas. Los ahorros de años se tuvieron que utilizar para financiar el gasto ordinario, atrás quedarán sueños de emprender un negocio o de comprar un bien (obvio la vida es lo más importante), el flujo de efectivo no tuvo ingresos y fue nulo el sacrificio de reservar.
En esta etapa son los grandes capitales los que aun con la disminución de sus actividades siguieron catalizando recursos, el circulante se gasto en pocas negocios, y las pymes dejaron de participar en el reparto de la economía. La distribución de la riqueza se focalizó, por ello fue pertinente de parte del gobierno equilibrar con apoyo a los más vulnerables, claro está dejo desprotegidos a un sector que sin bien no es pobre, tampoco es opulento y su patrimonio lo ha hecho a base de esfuerzo. El desempleo se agudizó y aún falta el cierre del año. Ante ello es complicado seguir con el cierre de la vida cotidiana.
Soy de la idea que el autocuidado será la diferencia, cada persona sabe de su estado de salud y deberá protegerse en su correspondencia, igual en cada individuo deba caber la responsabilidad de proteger y salvaguardar a los demás, pero de igual forma debemos tomar medidas propias y no caer en el desgaste de querer corregir a los demás; cada cual asumirá sus costos. Las decisiones se toman sin apegos, sin duda tutelar la vida debe ser prioridad, pero evaluar los colaterales también debe considerarse en la toma de decisiones. Continuar con una suspensión llevaría al colapso casi generalizado. No se trata de ser inhumano, los tomadores de decisiones deben actuar con cabeza fría, porque incluso ellos son vulnerables o también tiene familiares en riesgo, pero las decisiones son colectivas y no con apego personal. Culiacán ocupa trabajar, México no es un país de igualdad, la pobreza aún campea y el sustento diario es el pan de cada mesa, son pocos quienes pueden pagar unas vacaciones forzadas.
Espero aprendamos a vivir esta transición y abonemos con mejor actitud.
Fiel reconocimiento a la comunidad del sector salud, que ante la calamidad han sido soldados firmes que con estoicismo han luchado por la salud colectiva. Hay que entender que el frente de batalla es solidario con los soldados caídos, pero el deber se conoce desde la decisión de estar en un flanco, así como los soldados siguen dando la batalla a pesar de las bajas, así los soldados blancos siguen firmes, ante ello un aplauso.
Colofón:
Los guasavenses son personas tenaces, inteligentes, emprendedoras. Ese municipio sinaloense no solo es un vergel para alimentar al país, sino un semillero de talento, del cual han surgido deportistas, artistas, empresarios, líderes, entre otros destacados, por ello debemos pedir respeto para los paisanos. Una cosa es el chascarrillo y otra la burla de un par de comunicadores sin ética. Pero que esto sirva de reflexión, porque no podemos justificar un acto de desprestigio, como muchos hicieron con Jorge Castañeda y reprobar otro, la consistencia debe ser apegada a los valores.