No existe fundamentación jurídica en la legislación mexicana para el nombramiento de Primera Dama, es meramente simbólico. Ergo, tampoco define obligaciones o derechos. Atendiendo la convención social de que la familia es la principal célula de nuestra sociedad y el matrimonio, la base de ésta, le da validez, este simbolismo ejemplifica que las actividades de ambos conyugues van de la mano en la intención de servicio, incluso cuando es público.
Anteriormente, la esposa del Presidente tenía un lugar social, lo acompañaba a reuniones de Estado, incluyendo giras fuera del país. Sin embargo, su posición era de muy bajo perfil. A penas figuraba y siempre se le restaba importancia en la estructura de Gobierno, salvo su participación en el Sistema DIF.
Esto, más que ser un baluarte del machismo preponderante en nuestra sociedad, se debe a la primicia Republicana que nos otorga la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos en su Artículo 80.- Se deposita el ejercicio del Supremo Poder Ejecutivo de la Unión en un solo individuo, que se denominará “Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”.
Así, la Carta Magna prevé que el poder solamente lo ejerza quien fue designado por los mexicanos, mediante elección democrática. Que sea único y no lo comparta, ni siquiera bajo la convención social del matrimonio. A lo mejor está por demás aclararlo, pero en algunos casos la pareja lleva las riendas de casa. Pues eso no puede suceder en las decisiones de Estado.
Lo que nos ha llevado a preguntarnos ¿Qué sucederá cuándo una mujer sea electa Presidente? Será necesario nombrar honoríficamente a su pareja y, en su caso, definir las funciones a las que tendrá acceso.
Históricamente, vimos a más de alguna esposa del Presidente en turno, interesadas en la Cultura, otras en la atención a niños desamparados, los sistemas de salud y otros aspectos humanos, en los que el toque femenino y maternal son relativos. El lugar de la dama, podía tener cierta operación, siempre y cuando no interfiriera en la labor presidencial, mucho menos en la arena política.
Fue Vicente Fox Quezada quien le daría un giro a esta regla no escrita del sistema. Siendo Presidente en funciones, decidió casarse con su vocera oficial. Entonces, Martha Sahagún decide figurar en el plano político. Incluso, es recordada por sus inoportunas intervenciones corrigiendo al Presidente, lo que llevó a suponer era ella quien tomaba las decisiones de su gobierno.
Felipe Calderón reservó las inquietudes políticas de su esposa Margarita Zavala, quien anteriormente, ya contaba con una carrea activa en el PAN. Sin figurar realmente dentro de ese sexenio, después nos enteramos que su inquietudes solo las había pospuesto, pues se volcaría en una carrera electoral para lograr ser candidata independiente a la Presidencia, con resultados negativos. Sin embargo, la familia sigue en la pelea al crear su propio partido político.
El siguiente sexenio, contamos con una esposa de telenovela. La hermosa Gaviota, supo guardar la postura y reservarse en su papel, sin intervenir en la vida pública. Hasta que alguien, en ese gabinete, decidió mandarla a defender a Enrique Peña Nieto y negar la corrupción de su gestión. Perdiendo un poco del prestigio que Angélica Rivera había ganado en su trabajo como actriz, desde Televisa y ahora en Los Pinos.
Al asumir la presidencia Andrés Manuel López Obrador, su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, manifestó alejarse de la figura de Primera Dama, ya que en México no debe haber mujeres de segunda. Doctora en Teoría Literaria por la UNAM, con carrera propia en el ámbito intelectual. Con ese prestigio que cuenta, ha caído en desafortunadas declaraciones en Twitter, mismas que le han valido críticas y señalamientos despiadados, pues en ellas demuestra nula empatía ni sentido de apoyo social para los desprotegidos.
Forjado en la vieja escuela, crecí con la convicción de no meterse con la familia. Por lo tanto, la crítica debe ser para el Presidente, quien es el que toma las decisiones por mandato popular al haber sido electo. Pero, también creo que si la familia quiere evitar señalamientos debe dejar de intervenir en la vida pública. Sin derechos ni obligaciones, la discreción es el mejor lugar para la Primera Dama.
Buzón de Salida. Hacer frente al Presidente es una tontera. Sin duda, es el espíritu Verde Ecologista de su única participación electoral antes de ser Gobernador, el que habla, haciendo valer la alianza que ahora tienen con Morena. El mensaje, puede traducirse en la claridad con que se definirá el 2021, desde el Tercer Piso. Así como él llegó, impuesto desde el centro y sin ninguna muestra de rebeldía al interior del tricolor, donde parece que todos sus cuadros políticos siguen igual de sometidos.
Storyteller.
Alfredo Chávez Rubio es Abogado. Se ha desempeñado en el servicio público como jurídico en dependencias Federales, Estatales y Municipales. También es Catedrático, Analista y Columnista en diversos medios de comunicación.